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Método Suzuki

ORIGEN

LA EDUCACIÓN DEL TALENTO, el método de enseñanza desarrollado por Shinichi Suzuki, se ha convertido en un movimiento internacional que ha contribuido a la evolución de muchas de las teorías sobre la educación infantil. Sinichi SUZUKI comenzó esta labor en 1945, dando ejemplo con su dedicación a profesores, padres y alumnos.

El Dr.. SUZUKI nació en Japón en 1898, en una familia de luthiers. No empezó a estudiar violín hasta la edad de 17 años. Después de algunos años de estudio en Japón, se trasladó a Alemania para seguir sus estudios de violín con Karl Kíngler. Allí conoció grandes músicos europeos, la cultura occidental le influyó profundamente. En esta época conoció a su esposa Waltraud, quien contribuyó con su apoyo al desarrollo de este método en otros países.

LENGUA MATERNA

El método de enseñanza del Dr.. SUZUKI se basa en la idea de la LENGUA MATERNA. El Dr.. SUZUKI observó que los niños aprenden a hablar su propia lengua con gran exactitud, y reproducen además los acentos locales, para lo cual se necesita una gran capacidad. Los niños están rodeados por los sonidos del idioma de su madre desde antes de su nacimiento, lo que le llevó a pensar que si de la misma manera los niños estuvieran rodeados por sonidos musicales, podrían desarrollar una habilidad tan extraordinaria en la música como en el lenguaje.

La idea del Dr.. SUZUKI no es sólo un método de educación, sino también una filosofía fundada en el respeto al niño como persona y en el concepto que la habilidad no sólo se hereda sino que se aprende y se desarrolla. Nombró a su método EDUCACIÓN DEL TALENTO, ya que el TALENTO no es algo que está presente o no en un niño, sino que se educa y se desarrolla: hablamos de las capacidades presentes en todo niño.

Los trabajos realizados por Shinichi Suzuki han demostrado que el nivel medio de capacidad de cada individuo es mucho más elevado de lo que comúnmente se cree. En el concierto de Tokio, en el que reunía miles de niños llegados de todo Japón tocando el violín, quería demostrar que el talento no es algo necesariamente innato, privilegio de unos pocos, sino que con la educación adecuada puede desarrollarse en cada niño más allá de lo que cabría esperar.

En Europa, más de cuarenta años de experiencia han mostrado que el método de la lengua materna aplicado a la música funciona y es aplicable en todos los países, demostrando que se trata de principios naturales y universales, no privilegio de una determinada raza o contexto social.

APRENDIZAJE PRECOZ

Además del aprendizaje de un instrumento, la EDUCACIÓN DEL TALENTO tiene otras ventajas. Los niños pueden empezar mucho antes de lo que estimen adecuado los educadores tradicionales. Esta arranque precoz, entre los tres y los cuatro años, les ayuda a tener una gran habilidad a una edad en la que tradicionalmente no son considerados capaces de empezar.

Una implicación de la idea de la LENGUA MATERNA es que el ritmo de trabajo y de aprendizaje, viene dictado por el niño y no por la edad u otros factores. Un niño empieza a caminar cuando está físicamente preparado para ello, resultando imposible enseñarle antes. La mayoría de los padres aceptan este hecho. Sin embargo, no todos son siempre respetuosos con el ritmo personal de cada niño que no es forzosamente el de su compañero más destacado. Si en este terreno el niño es respetado, no forzado, saldrá de ello con una personalidad más equilibrada, sin contar con la habilidad musical alcanzada.

Los niños que empiezan antes aprenden más profundamente y tocan con más gusto y soltura. Pueden establecerse claras diferencias entre la iniciación a los 2 – 4 años o los 5 en adelante. En Francia, profesores tradicionales (no Suzuki) realizaron una experiencia con un grupo de quince alumnos de distintas edades y niveles que habían comenzado su aprendizaje en distintas edades. Observaron que los niños que habían comenzado entre los dos y los cuatro años se mostraban más receptivos, con más habilidad para corregir y depender, mejor escucha de la afinación y el fraseo y más coordinación y expresividad. Los comienzos con los más pequeños son muy lentos, pero por otro lado se observa un mejor desarrollo a largo plazo. En las clases de nuestro país, la evolución de los alumnos que empezaron muy jóvenes sobresale claramente.

En cuanto a la repetición del repertorio, tiene una doble implicación: por un lado se desarrolla la memoria en una etapa fundamental en la formación del espíritu y la naturalidad de expresión, y a consecuencia del entrenamiento de la memoria, el niño aprende y asimila más rápidamente. Por otro lado, se consigue el establecimiento de una conexión entre la escucha y la producción del sonido.

DESARROLLO DE LA ATENCIÓN Y LA CONCENTRACIÓN

Una de las ventajas de este método es el desarrollo de la capacidad de retener fácilmente, la memoria.

En el estudio tradicional, los alumnos no memorizan más que de vez en cuando, de forma que es una capacidad no estimulada ni trabajada. Los niños que siguen el Método Suzuki aprenden a memorizar y a reproducir ritmos y melodías desde el principio gracias a la escucha. Los comienzos son con piezas cortas que el alumno va memorizando y reteniendo. A medida que el niño progresa, las piezas van siendo más largas, pero el niño sigue reteniendo y memorizando las piezas anteriores, ejercitando constantemente la memoria. El resultado es que el niño, de una manera fácil y progresiva, acaba memorizando sonatas de cuatro movimientos tan cómodamente como ha retenido una canción folclórica de cuatro frases.

Al principio, no se les pide conocer solfeo para reproducir sus piezas. La música es un medio sonoro como el lenguaje y, al igual que en el mismo, no se espera de un niño que aprenda a leer antes de enseñarle a hablar. Así la noción de solfeo propiamente dicha interviene más tarde, cuando el niño tiene ya desarrollada naturalmente su habilidad para escuchar y reproducir los sonidos musicales.

Los Profesores de solfeo que trabajan con los alumnos Suzuki aprecian su vivacidad y capacidad de concentración. En poco tiempo los niños aprenden a leer y escribir los sonidos que reconocen fácilmente después de sus años de instrumento.

Todo este entrenamiento de la memoria y la concentración se reconoce inmediatamente en el trabajo instrumental. El entrenamiento y desarrollo de una buena capacidad de memoria y concentración hace que la interpretación del instrumento sea más fluida. Un mal desarrollo de la capacidad de retención hace que la memorización de la obra se convierta en una dificultad añadida a la que entraña la propia interpretación.

Los alumnos del método Suzuki dan conciertos de más de una hora de duración sin partitura, lo que da muestra del desarrollo alcanzado en memoria y concentración a la vez que refuerza y ​​estimula estas capacidades. Durante el período de preparación de un concierto se ha notado que la manera de tocar de los niños mejora y que la concentración y la agilidad se agudizan. Se ha observado que este entrenamiento repercute claramente en la mejora de su trabajo y aprovechamiento escolar.

EL PAPEL DE LOS PADRES

Uno de los padres debe asistir obligatoriamente a todas las clases del niño. El profesor contará con él para desempeñar un papel extremadamente activo: le enseñará a proseguir en su casa la acción emprendida durante las clases, con la misma paciencia que tuvo para enseñar a su hijo a hablar. Los padres son iniciados antes que el niño en los rudimentos del estudio del instrumento con el fin de conocer mejor las dificultades con que se encontrará al enseñar a su propio hijo.

La influencia más considerable en el entorno del niño proviene de sus padres, la responsabilidad mayor de los cuales es la de infundir seguridad a sus hijos; seguridad se traduce en alimento, abrigo, educación y en una inmensa ternura. Si los padres manifiestan su amor y lo centran sobre los esfuerzos de su hijo, aprender música o cualquier otra materia constituirá una feliz experiencia.

En la EDUCACIÓN DEL TALENTO los padres tienen el papel principal de crear un buen entorno musical, haciendo escuchar buena música, con discos y frecuentes conciertos en vivo.

Los padres, que tanto interés e Ilusión ponen en enseñar a su hijo deben mostrar la misma actitud al hacerle escuchar música y en todo lo que respecta a su educación musical. La educación basada en el modelo de la LENGUA MATERNA tendrá éxito en la medida en que los niños estén motivados por la actitud cotidiana de sus padres.

Desde un punto de vista práctico, es importante que los padres trabajen en un sentido positivo con el niño en la manera de hablarles, tocarlos, premiarlos… Se trata de enriquecer el papel educador de los padres a través de la música, dando lugar a una relación padre-hijo más completa y humana.

CLASES DE GRUPO E INDIVIDUALES

Los alumnos tienen una clase individual por semana y otra de grupo también semanal. Estas dos clases, diferentes por su estilo, constituyen una importante y permanente ayuda al niño, viendo cómo evoluciona en situaciones distintas. La clase particular atiende a su evolución interior y la de grupo le permite más independencia y compromete su responsabilidad.

El contacto de la clase individual que recibirán de su profesor asegura la evolución y el desarrollo de su personalidad. Por otra parte, las clases de grupo, workshops y conciertos le ayudarán a afianzarse en presencia de los demás ya acostumbrarse a trabajar en equipo.

LA IMPORTANCIA DE LA ESCUCHA Y LA REPETICIÓN

Cuando enseñamos a un niño a hablar, no contamos todas las veces que le decimos una palabra hasta que el niño es capaz de reproducirla correctamente. Estamos dispuestos a repetirla tantas veces como sea necesario no sólo para que sea capaz de repetirla sino hasta que forme parte integrante de su lenguaje. Del mismo modo, en la EDUCACIÓN DEL TALENTO se hace hincapié en la repetición. Los niños escuchan una y otra vez las grabaciones y tocan sus piezas muchas veces. El número de repeticiones que un niño necesita durante el aprendizaje es desconocido y variable de uno a otro individuo.

Las piezas aprendidas serán sentidas y repetidas con regularidad con el fin de permitir la integración de su ritmo su melodía y la asimilación de sus dificultades. El niño potencia así su memoria, su concentración y su forma personal de hacer y entender la música. Se ha demostrado que entre dos niños que estudian lo mismo, el que más siente y escucha en casa termina por obtener una mayor facilidad de aprendizaje y más musicalidad.

EL PROFESOR

El profesor forma parte del entorno del aprendizaje y debe tener una actitud de apoyo, motivación y amor hacia el niño.

Es necesario que haya entendido perfectamente que el Método Suzuki no es un simple método en que se compran los cuadernos o partituras para seguir la enseñanza de unas piezas como en cualquier método tradicional. Desgraciadamente este tipo de actitud se encuentra a menudo cuando surge el Método en un país. El problema radica en que los cuadernos se editan y salen a la venta antes de que existan profesores preparados para impartir la enseñanza Suzuki, con un conocimiento profundo sobre su filosofía, su funcionamiento y su aplicación práctica.

Además, los Libros Suzuki no dan ninguna indicación sobre la manera de enseñar, ya que se da por supuesta la necesidad de una formación especializada y exhaustiva del profesor.

Es corriente oír hablar de “clases Suzuki” donde se estudia cada pieza sin saber que hay que escuchar la grabación correspondiente, donde las clases dadas son sólo individuales o sólo en grupo, prescindiendo de las otras; donde no se sigue el orden de piezas de los cuadernos, botando alguna porque parece más interesante la siguiente, sin caer en la cuenta que se trata de un método cuidadosamente estudiado y desarrollado y que el hecho de saltarse una pieza dificulta o resta eficacia al estudio del que sigue. Es frecuente ver que se ejerce una presión sobre el niño para que aprenda rápidamente las piezas con vistas a que llegue a un nivel determinado en un momento preciso. Es corriente, en resumen, oír hablar de “clases Suzuki” donde en realidad lo que se hace es estudiar las piezas de los cuadernos Suzuki con un método tradicional.

Tocar correctamente un instrumento y que guste enseñar a los niños no es suficiente para ser un buen profesor Suzuki. La incapacidad de un profesor para enseñar puede traer consigo presiones sobre el niño así como desánimos, abandonos y frustraciones. La falta de compresión del material técnico y psicológico necesario por parte del profesor puede acabar por generar una explicable aversión en el niño. Enseñar a niños requiere métodos a menudo muy diferentes a aquellos con los que fue enseñado el profesor.

Los profesores del método Suzuki acuden regularmente a seminarios, lugares de intercambio y de nuevas ideas. Es una de las condiciones esenciales que les permite hacer evolucionar una enseñanza que contribuya al desarrollo de los niños.

Cada profesor deberá pues tomar sus responsabilidades en cuanto a una formación en profundidad y de acuerdo con este tipo de enseñanza. Del mismo modo se da por supuesto que tendrá que haber asimilado las técnicas pedagógicas precisas, la filosofía y el alcance humano de esta educación.